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El racó de l'arqueologia catalana.

Premsa: El pulso entre la arqueología y la crisis.

La Razón/Blog Arqueología Medieval.

“Sólo si comprendemos de dónde venimos podremos solucionar nuestros problemas”, sentencia Jaime Almansa, vocal del Colegio de Arqueólogos de Madrid, sobre la arqueología, una disciplina que desde que llegó la crisis ha visto cómo el dinero que las instituciones le han destinado ha menguado alarmantemente.

Hace diez años, coincidiendo con el verano, las excavaciones en yacimientos arqueológicos proliferaban a lo largo y ancho de la geografía española y allí, en cada uno de ellos, los investigadores se afanaban en busca de ese resto que alguien dejó hace miles de años y que permitiría conocer algo más sobre nuestro pasado.

La arqueología, como reconoce Almansa, no es algo tan “esencial” para la sociedad como la sanidad o la educación, pero igualmente depende de las subvenciones de las comunidades autónomas para sobrevivir, de modo que la progresiva reducción de éstas ha puesto a muchos yacimientos en una situación complicada.

Todo era muy bonito una década atrás: había dinero, gente con ganas de excavar y restos que descubrir; ahora, sin embargo, sigue habiendo arqueólogos y vestigios pero no hay dinero o éste se ha reducido a la mitad, como bien saben en uno de los yacimientos arqueológicos más conocidos de España.

Numancia, en Soria, ha sufrido la reducción del 50 % del presupuesto destinado por la Junta de Castilla y León a sus campañas de investigación veraniegas -las más productivas- al pasar de los 21.530 euros destinados en verano de 2004 a los 10.000 euros de este año.

El asentamiento celtíbero fue capaz de resistir durante 20 años (del 153 al 133 a.C) el acoso y derribo infligido por el todopoderoso Imperio Romano y ahora es el profesor Alfredo Jimeno quien emula a aquellos a los que estudia haciendo lo posible -y también lo imposible- para que las investigaciones continúen en la antigua ciudad celtíbera.

Jimeno, profesor del departamento de Prehistoria en la Universidad Complutense y director del Plan Arqueológico de la Junta de Castilla y León, es consciente de que el dinero recibido últimamente es más escaso que hace años, pero es partidario de “buscar una solución alternativa para que los yacimientos puedan llegar a autofinanciarse y no depender de las subvenciones”.

“En este país hace falta una ley de mecenazgo”, sugiere el arqueólogo, quien confiesa que con las ayudas recibidas actualmente poco se puede avanzar en la importante fase de investigación.

“Para entendernos, un análisis de carbono 14 cuesta entre 300 y 500 euros y con uno sólo no hacemos nada, además la mayor parte de nuestro presupuesto, que son 10.000 euros, se va en la manutención de los investigadores que vienen a la campaña, que también son la mitad que años atrás”, detalla el profesor.

Jimeno es plenamente consciente de que la situación en los yacimientos españoles no es la mejor -salvo contadas excepciones- y denuncia que en muchos casos, como en Numancia, “no sólo falta inversión, sino que se está perdiendo lo invertido”, debido a la ausencia de mantenimiento.

La crítica se basa en algo tan mundano como el rastrojo, ya que el yacimiento está en un monte y, como en todos los montes, allí crece la hierba, tanto que en ocasiones -el rastrojo- llega a ocultar partes ya excavadas e investigadas del yacimiento.

“La gran inversión que se hizo para acondicionar el yacimiento se ha venido abajo porque hay partes que no se pueden mostrar al visitante al estar cubiertas por vegetación”, lamenta Jimeno, quien apuesta porque los yacimientos sean un reclamo turístico para el medio rural pero claro, siempre que estén en unas condiciones de mantenimiento dignas.

“Tenemos que concienciarnos de que los yacimientos son parte del patrimonio y también tendríamos que cuidarlos e intentar que contribuyeran a impulsar sus regiones”, señala Jimeno, apuntando hacia crear una oferta turística conjunta junto a todos los recursos turísticos de la zona de cada yacimiento con el fin de atraer a un mayor volumen de visitantes.

La arqueología atraviesa estrecheces económicas, sin embargo Jimeno arroja un pequeño haz de luz al reconocer que hay cantera en esta disciplina.

Parte de su equipo son jóvenes estudiantes universitarios con ganas de seguir en esto, pero a su vez coincide con Almansa a la hora de calificar la situación laboral en el sector como “difícil y comprometida”.

“Hay días que me levanto pesimista y otros optimista, pero creo que vamos a salir de esta”, vaticina Almansa, quien recuerda que, pese al olvido que sufre y aunque muchas veces no lo parezca, “la arqueología es muy importante para la sociedad”.

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