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El racó de l'arqueologia catalana.

El misterioso individuo de la tumba número 33.

Arqueólogos de la Universidad de Jaén han descubierto la tumba de un importante gobernador del Antiguo Egipto en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, en Asuán

En 2008, un equipo multidisciplinar, dirigido por la Universidad de Jaén, emprendió la primera campaña de excavaciones en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, que se localiza en la margen occidental del río Nilo, justo enfrente de la moderna ciudad de Asuán, al sur de Egipto. «Las inscripciones jeroglíficas de las diferentes tumbas estaban ampliamente recogidas en el material bibliográfico, pero desde el punto de vista arqueológico no había nada de información», explica Alejandro Jiménez a Historia National Geographic. Alejandro es profesor de la Universidad de Jaén y director del proyecto Qubbet el-Hawa, en el que también participa el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. «El yacimiento nunca había sido excavado con una metodología apropiada y se había perdido mucha información. La idea principal consistía en retomar las excavaciones con una metodología moderna, para obtener la mayor cantidad de información posible», añade. Los arqueólogos acometieron las primeras excavaciones en la colina de Qubbet el-Hawa con cierta incertidumbre por los derrumbes que observaron en algunas de las tumbas y ante la posibilidad de que ya hubieran sido profanadas en el pasado. Sin embargo, con los años han podido comprobar que «es relativamente sencillo encontrar tumbas intactas». Cinco años después, y a las puertas de la quinta campaña de excavaciones, Alejandro Jiménez afirma que se trata de «uno de los yacimientos más importantes de Egipto, no sólo por los descubrimientos ya realizados, sino también por las relaciones interculturales que se desarrollaron en esta zona durante la Antigüedad».

(C) Universidad de Jaén

(C) Universidad de Jaén

En la necrópolis de Qubbet el-Hawa se enterró a los gobernadores de la provincia más meridional del Antiguo Egipto, cuya capital estaba situada en la isla Elefantina, frente a la moderna Asuán. «En la actualidad cuenta con unas 100 tumbas, de las cuales unas 70 están completamente excavadas y otras 30 están parcialmente excavadas, sin excavar o simplemente descubiertas. Creemos que todavía hay en torno a 200 o 300 tumbas por descubrir», destaca Alejandro Jiménez. «Los restos más antiguos que hemos excavado datan del año 1800 a.C., a finales de la dinastía XII, y los más modernos son de mediados del siglo V a.C., de la dinastía XXVII. Es decir, abarcan un periodo de casi 1.400 años», añade.

A lo largo de las cuatro campañas arqueológicas, los investigadores se han centrado en dos tumbas que estaban descubiertas, pero que no habían sido excavadas anteriormente: la QH33 y la QH34. La primera de estas dos, una de las más grandes de la necrópolis, es la que más sorpresas ha deparado. «La magnífica tumba número 33 pertenece a un gobernador que vivió a finales de la dinastía XII. Todavía no sabemos con total seguridad de quién se trata, pero tenemos un candidato que tiene muchas posibilidades de ser su dueño. Seguramente fue construida a comienzos del reinado de Amenemhat III. El individuo que ocupa la tumba no sólo tenía el título de gobernador, sino que también establecía contactos con las poblaciones del sur y del desierto oriental, además tenía funciones diplomáticas y responsabilidad en el comercio», asegura Alejandro.

Font: National Geographic. Llegiu la segona part del reportatge a la font.

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